CAPOCOLLO (GABAGOOL)
Capocollo: del corazón de Italia al “gabagool” de Nueva York
Un viaje gastronómico entre tradición, inmigración y acentos que transforman sabores.
El capocollo —también llamado coppa o capicola según la región— es uno de los embutidos más queridos del sur de Italia. Se elabora con la parte superior del cuello del cerdo, marinada con especias, vino y pimienta, y curada lentamente hasta obtener un sabor profundo, aromático y ligeramente dulce. En Calabria se ahúma con madera de olivo; en Sicilia se perfuma con pimentón; en Campania se prefiere más suave y delicado. Cada zona aporta su carácter, pero todas coinciden en lo mismo: es un producto que representa la paciencia, la artesanía y la identidad italiana.

Cuando el capocollo cruzó el océano
A finales del siglo XIX y principios del XX, miles de italianos emigraron a Estados Unidos buscando una vida mejor. Llegaron con pocas pertenencias, pero con una riqueza que nunca abandonaron: sus recetas, sus costumbres y su forma de hablar. En barrios como Little Italy, en Nueva York, el capocollo se convirtió en un sabor de hogar, un vínculo con la tierra que habían dejado atrás.
Pero algo curioso ocurrió: el idioma también viajó… y cambió.
¿Por qué en Nueva York lo llaman “gabagool”?
La palabra gabagool es una deformación fonética del dialecto napolitano y calabrés. Los inmigrantes del sur de Italia pronunciaban capocollo como cap’goll o cabagol. Con el tiempo, el acento italoamericano —mezcla de dialecto, inglés y mucha personalidad— transformó esa pronunciación en el icónico gabagool.
Este término se popularizó especialmente en Nueva Jersey y Nueva York, y más tarde se hizo mundialmente conocido gracias a series como The Sopranos, donde el gabagool aparece como símbolo de la identidad ítalo-estadounidense.
Del embutido tradicional a tu plato en Il Boccone
En Il Boccone hemos querido rendir homenaje a esta historia con nuestro nuevo plato: capocollo al horno, una versión cálida y aromática que respeta la tradición italiana pero que también mira hacia esa evolución cultural que lo llevó a convertirse en gabagool al otro lado del Atlántico.
Lo horneamos lentamente para que conserve su jugosidad, potenciamos sus especias naturales y lo servimos con una guarnición que realza su carácter mediterráneo. Es un plato que habla de viajes, de raíces y de cómo la cocina une mundos.
Un bocado de historia en cada corte
Probar el capocollo al horno es saborear Italia, pero también es recordar a aquellos que llevaron su cultura consigo y la transformaron sin perder su esencia. Es tradición, es identidad y es, sobre todo, una celebración del sabor.





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